Parece que tras una serie de decisiones desafortunadas la Comisión Europea parece que empieza a recuperar la cordura, o quizá, han visto la reacción de los ciudadanos. Esta semana descartó finalmente su idea de que los consumidores pagarán por recibir llamadas.

Además de descartar tremenda aberración, desde la Comisión Europea afirmó que nuestro modelo de comunicaciones, en que paga la persona que llama, frente al modelo norteamericano en el que también paga el receptor.

Sin embargo un aspecto en el que sí insistieron es en la necesidad de armonizar los precios de terminación por la gran disparidad de precios entre países con diferencias entre los 17 céntimos.