Si el iPhone de Apple del que hablamos a continuación no es el más caro del mundo poco debe faltarle. Su prercio es de unos 3.2 millones de dólares. ¿Lo repito? 3.2 millones de dólares.
Pero ¿hablamos de un teléfono o de un chalet en la zona más cara de tu ciudad? Pues de un teléfono. Para encarecerlo hasta este punto, la firma inglesa Stuart Hughes ha sustituido su carcasa plástica por otra de oro de 22 quilates y le ha incrustado 136 diamantes. Para ello, empleó 10 meses de trabajo así que, de una manera u otra se justifica su precio.
El propietario de tal obra de arte es un multimillonario australiano que, por razones obvias, prefiere seguir en el anonimato.

Vía | Movilae
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